Bueno mis queridos lectores, estoy finalmente escribiendo desde mi cuarto en la residencia con Internet a todo trapo, con muchas cosas que relatar y poca memoria a medio y largo plazo (mi mente, privilegiada pero dada a los despistes, contiene innumerables nuevas impresiones y a dormido poco). Pero dado que ahora me toca limpiar el cuarto y no me apetece, voy a postear.

Como contaba Raymond, el hotel de la primera noche fué un acierto completo, ese toque chic y el concepto duerme y vete lo hacía cómodo a la vez que barato si quieres dormir sólo una noche.

El siguiente día, soleado y despejado, se mostraba perfecto para hacer una visita al pueblecillo cercano, aprovechando para comer allí en un Pizza Kosmos: grandes pizzas a pequeños precios (unos 7 euros incluyendo bebida, y nos sobró). Al contrario de lo que pensaba, comer fuera de casa en Suecia no es más caro que en España, lo que me alegra sobremanera :)

Bonito y Apacible Pueblo

Bonito y apacible Pueblo

Y después de una sobremesa contemplando la belleza de las suecas que paseaban por la calle, que más allá de tópicos y lo que se pueda contar es impresionante y se merece post aparte, dimos un paseo por el pueblo y su feria y nos dirigimos a la capital.

La noche en el albergue fue todo lo contrario a la anterior. Un antiguo colegio que ponía los pelos de punta, con pocos baños y las duchas en un edificio aparte, cargando las maletas sin ascensor, habitaciones unisex a lo todos con todos, y para colmo un tío roncando justo a mi lado toda la noche (esto ya no es culpa de la residencia, pero se añadió a la user experience).