Y por fin llegó el día… nublado y gris, si, pero feliz por una buena razón: era el último día del curso de sueco básico, llamado por algunos (erróneamente) Swedish for Dummies. Por delante teníamos 2 días y pico para estudiar repasar y sacar por lo menos un 60% del examen. ¿Resultado? Dudoso… a mediados de septiembre tendremos la respuesta.

Así que una vez liberado del curso de sueco, rematamos el fin de semana con fiestas de corridor, una visita a la feria y concierto de The Hives. ¡Excelente!

El sabado había que despedir a Javi, erasmus curtido en fiestas y asiduo de la noche sueca, y una suerte de mentor que nos llevó a las zonas de fiesta los primeros días y nos dió buenos consejos para novatos como nosotros.

Así que fuí a su corridor, degusté los increíbles pimientos rellenos receta de Javi, los chupitos con pica-pica idea de Pablo y Anika, y más tarde nos dirigimos a una de las fiestas de corridor que siempre se montan por nuestra residencia (por algo es la más grande de Estocolmo). Tan fácil como pasar por debajo del edificio, ver fiesta y subir :) ¡Incluso pillamos papeo para rematar la cena!

El domingo cogimos bus, metro y un ferry por el río (todo incluido en el bonometro mensual, lo que mola mucho) para ir a la feria de Gröna Lund, donde pasamos la tarde esperando a que comenzara el concierto de The Hives, que se hacía en la misma feria. No es Port Aventura, pero para estar en medio de la ciudad está de puta madre.

Unas papas y una cocacola después, nos plantamos delante del escenario y nos vimos las 2 horas de concierto… que podrían haber sido más, ya que aunque me había bajado el disco esa misma mañana y no me sabía ninguna, el directo fué potente y muy divertido gracias al carisma del cantante sobre todo, pero también el del batería y uno de los guitarristas.

Para terminar la noche, un castillo de fuegos en el río con música de fondo, y de vuelta a casa satisfecho y con un mono de tocar la batería enorme :)

Mañana, más y mejor.